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Agencias Católicas de Cooperación Internacional reclaman a la Unión Europea un compromiso mayor en la lucha contra el cambio climático.

Mientras aumenta el número de los países en desarrollo que se enfrentan a condiciones climáticas cada vez más extremas y a una creciente competencia por el uso de la tierra, el precio de los alimentos se encarece y es cada vez más volátil, condenando a la pobreza extrema a un mayor número de personas,  a la vez que mina  los esfuerzos para el desarrollo de las últimas generaciones.
Fuente: Manos Unidas

Si bien los países de la Unión Europea –España entre ellos- han colaborado con recursos para el desarrollo de los países pobres, simultáneamente siguen formando parte del grupo de países que más contribuyen al cambio climático y a sus efectos nocivos para el mundo. Por este motivo consideramos que la Unión Europea, como bloque, no sólo tiene poder político para incidir en la agenda internacional sobre cambio climático, sino que también tiene el deber moral de hacerlo.

CIDSE, alianza internacional compuesta por 14 agencias católicas europeas de desarrollo (entre ellas Manos Unidas) ha sido testigo en primera persona de los efectos del cambio climático en las comunidades más pobres, y de cómo los costes humanos, ambientales y económicos a escala global, crecen de manera exponencial.

Ha llegado el momento de que la Unión Europea muestre su liderazgo en la comunidad internacional en relación a la lucha contra el cambio climático, aumentando su compromiso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de un 20%  hasta por lo menos, un 30% en el 2020. Algunos países europeos ya se han comprometido en esta dirección (España lo hizo en la última Convención de Naciones Unidas sobre cambio climático en Cancún el pasado diciembre) pero es necesario que el compromiso sea asumido por todos los países de la Unión Europea. La ciencia concluye que cualquier reducción por debajo del 40% para el 2020 es insuficiente para prevenir cambios catastróficos en relación al clima. Asumir el 30% sería un gran paso en esa dirección y significaría el inicio en Europa de un proceso de transición hacia una economía baja en carbono, que permitiría aumentar el empleo y reducir el uso y la dependencia de importaciones de combustibles fósiles.

Mientras muchas naciones ricas se quedan atrás en este sentido, ignorando el sufrimiento de las comunidades más pobres ya afectadas por el cambio climático y que, a fin de cuentas, es un problema que afecta a la sostenibilidad global del planeta, las naciones europeas deben rechazar la opción de mirar hacia otro lado. Hacemos por tanto un llamamiento a los Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea, para que en su próxima reunión del Consejo de Medio Ambiente en Bruselas el martes 21 de junio, trabajen por una mayor ambición en la lucha contra el cambio climático y por un compromiso conjunto en el aumento de los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea.

1 comentario

  1. Luis Mirllan Diaz Pulido

    Paz y Bien. Soy sacerdote catolico trabajo en Aipe Colombia, con personal desplazado, farmacodependientes. que apoyo podria recibir de ustedes?

    Padre Mirllan