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Cocinas mejoradas en Africa occidental para ahorrar energía

El pasado miércoles 22 de junio tuvo lugar el seminario internacional “Cocinas mejoradas en el África Occidental” como punto de partida del estudio del uso de la energía doméstica y en el que se presentaron los resultados de un análisis sobre los beneficios que aportan las cocinas mejoradas y cómo fomentar su uso.
Fuente: Fundación Ipade

El analisis surge frente a la necesidad de reducir el creciente deterioro medioambiental en la región de la Senegambia Meridional debido al aumento de la demanda de leña para uso doméstico y a la baja eficiencia del aprovechamiento de los recursos.

En muchos países la forma tradicional de cocinar consiste en colocar tres piedras sobre las que se hace fuego. Con este sistema se desperdicia una gran cantidad de energía. Si se cambian estas piedras por unas cocinas con ciertas mejoras no sólo se puede ahorrar leña, sino que evita respirar el humo que provoca enfermedades respiratorias. Sin embargo, su baja durabilidad, que ronda los dos años, su alto coste y la falta de una apropiada sensibilización son los principales problemas que impiden lograr que su utilización sea generalizada.

Entre los ponentes del seminario, David Vilar (ECREEE) señaló que la relación entre la cantidad de energía y los índices de desarrollo humano son muy estrechos. “África es un continente que tiene una gran riqueza de recursos renovables pero están infra explotados” insistía Vilar, que propuso el empleo de biomasa en las cocinas mejoradas. Con los desechos forestales o de los alimentos es posible obtener materiales con los que cocinar y reducir así la explotación forestal.

En su informe “Oportunidades de uso de cocinas mejoradas para la disminución de la presión sobre los recursos forestales en Casamance“, Esteban de Paz (Ingeniería Sin Fronteras) presentó la gran variedad de modelos de cocinas que existen y la valoración de cada una de ellas según la situación. Esteban recordó que las mujeres son las más beneficiadas con el uso de estas cocinas, ya que son ellas las que se encargan de hacer la comida y recolectar la leña necesaria para el fuego. Sin embargo, es el hombre el que suele tomar las decisiones de la compra.

Aunque en un principio estas cocinas suponen un gasto extra para las familias al final acaba suponiendo un ahorro, ya que se necesita entre un 40% y un 45% menos de leña para la combustión. No sólo supone un beneficio para el medio ambiente, al luchar contra la desforestación y el cambio climático, sino que también beneficia a la economía familiar. Con este argumento es fácil convencer de la necesidad de su compra en las zonas donde la madera es un producto caro, pero en los entornos rurales donde las mujeres y los niños recogen la leña de las áreas forestales cercanas no se aprecia el ahorro directamente, aunque para esta tarea dedican entre 30 minutos y tres horas diarias.

Deli Saavedra (Sol Solidari, Organización especializada en cocinas mejoradas), Mireille Afoudji (PERACOD-GIZ, Senegal) y Yacouba Samboré (SNV-Burkina Fasso) comentaron sus experiencias prácticas. Uno de los problemas más importantes que señalaban es la difusión de estas cocinas e insistieron en la necesidad de fomentar la producción local para crear un mercado fuerte y reducir el transporte de materiales y las emisiones de CO2.

Esta reunión fue sólo un primer paso dentro de un proyecto sobre estudio del consumo de energía doméstica y la elaboración de propuesta para su reducción con el fin de reducir la presión sobre el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de la población. En breve se publicará el informe presentado en el seminario y está a punto de lanzarse una web que sirva para compartir las experiencias con las cocinas mejoradas a nivel global.

El proyecto que desde la Fundación IPADE se  coejecuta con Solidaridad Internacional está financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID).

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